Un buen desayuno para combatir el sobrepeso

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Si eres de las que no desayunan, comen bien y cenan mejor, tenemos que decirte que estés haciendo todo al revés, pues cada investigaciones apuntan a que para controlar el peso la primera comida del día debe ser la más abundante.

Las abuelitas solían decir que el desayuno es la comida más importante del día y muchos dejamos de hacerle caso tan poco a poco que no nos dimos cuenta.

Primero fueron las prisas por llegar a la clase de siete y después el estrés del día a día, el caso es que llegamos a un momento en donde pensamos que no tenemos tiempo para alimentarnos y perdimos la costumbre de alimentarnos por la mañana.

Cuántas personas conocemos que sólo desayunan un café, fruta o cualquier bocadillo, esperando tener una comida o cena mucho más abundante. Tal vez esas personas son las mismas que se quejan por no poder controlar su peso o porque ninguna dieta parece tener efecto para ellas.

Las investigaciones más recientes nos están obligando a regresar a la realidad y dicen que llevamos años haciendo todo al revés.

Una revisión de los patrones alimenticios de 50 mil adultos a lo largo de siete años proporciona la evidencia que necesitamos para convencerte, pues el resultado sugiere que debemos ingerir la cantidad más grande de calorías al inicio del día para activar el metabolismo y prevenir la obesidad, es decir, comenzar por un desayuno generoso, tener una comida más pequeña y una cena ligera o nula.

Aunque se requiere una investigación más amplia, una serie de experimentos en animales y algunas pruebas pequeñas en humanos han señalado lo mismo, que ver el reloj es más importante que revisar las calorías del paquete.

El estudio más reciente concluyó que quienes comen bocadillo entre comidas tienden a subir de peso con el tiempo, mientras que quienes sólo hacen dos o tres comidas tendieron a perderlo; pero eso no es todo, los autores del estudio descubrieron que quienes ingerían una mayor cantidad de alimentos (nutritivos y balanceados) al inicio del día tenían un índice de masa corporal más bajo que quienes comen o cenan abundantemente.

Quienes desayunan tienden a mantener su peso bajo, en contraste con quienes ayunaron; aunque es justo decir que las conclusiones fueron limitadas debido a que el estudio fue observacional e involucró a miembros de un grupo religioso extraordinariamente sanos porque no fuman, no beben, no comen carne y muchos de ellos son vegetarianos, aún así, la muestra indica que es importante considerar cuándo y cuánto se come, además de considerar un ayuno extendido.

El ayuno manda la señal al cuerpo de comenzar a quemar grasa almacenada para utilizarla como combustible; pero Hana Kahleova, investigadora de la Escuela de Salud Pública de la Universidad Loma Linda en California, va más allá. En un artículo que publicó en The Journal of Nutrition, indica que al parecer nuestros cuerpos están hechos para darse un festín y luego ayunar; o lo que es lo mismo: que parece estar determinado genéticamente que necesitamos un ciclo regular entre la ingesta de comida y el ayuno.

Para la investigadora aparentemente ingerir la comida por la mañana es más efectivo para controlar el peso que hacerlo por la tarde. La explicación científica es que la hormona pancreática que el cuerpo utiliza para procesar los azúcares en carbohidratos y almacenar glucosa, funciona mejor al inicio del día haciendo que el cuerpo pueda utilizar los nutrientes como fuente de energía más fácilmente.

Una persona que come una comida igual por la mañana y por la tarde, es probable que la segunda deposite en el cuerpo más grasa.

En conclusión se debe de tomar más en cuenta el momento en que se come que lo que se come, aunque evidentemente, es muy importante tener una dieta balanceada y sana.

 

Fuente: NYT

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