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El momento y la persona que cambió la cirugía plástica para siempre

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En la Segunda Guerra Mundial las heridas ocasionadas por los combustibles de los aviones cambiaron para siempre la fisionomía de las víctimas, principalmente soldados, sin embargo, un médico inglés logró desarrollar una técnica que cambiaría para siempre la cirugía plástica.

 

Durante de Segunda Guerra Mundial se desarrollaron aviones que cambiaron para siempre la aviación y la historia, pero junto con ellos, los combustibles tuvieron que perfeccionarse para hacerlos más eficientes, potentes e inflamables.

 

En la medida en que los combustibles se hacían más potentes, también se hacían más peligrosos para quienes tenían accidentes aéreos, ya fuera infortunados o como consecuencia de un ataque.

 

Los soldados que llegaban a los centros médicos con quemaduras o heridas provocadas por ese tipo de explosiones quedaban desfigurados y con terribles problemas psicológicos y emocionales, todos, menos los que tuvieron la suerte de toparse con el Dr. Archibald McIndoe, un cirujano plástico innovador que se especializó en quemaduras, en el Hospital Reina Victoria, del sur de Inglaterra.

 

El Dr. McIndoe no solo ayudaba a los soldados a verse mejor sino también a sentirse mejor. Con ese propósito creó un club de soldados que habían pasado por ese tipo de experiencia, con la finalidad de ser empáticos con los demás.

 

El grupo que comenzó con 39 miembros llegó a tener más de 600, todos pacientes a quienes McIndoe había realizado una cirugía reconstructiva.

 

McIndoe desarrolló técnicas innovadoras que respondían a las necesidades del momento, pues nunca en la historia los médicos se habían enfrentado a quemaduras más severas que las que se produjeron durante la Segunda Guerra.

 

La mayoría de las quemaduras se producían en manos y cara, el Dr. McIndoe logró crear un proceso que permitía reconstruir la barbilla, los párpados y hasta la punta de las orejas.

 

La técnica consistía en utilizar un tubo cubierto de piel, que conectaba la zona que necesitaba el injerto con zona de piel sana, y se iba cortando progresivamente, permitiendo mantener la circulación de la sangre; de ahí que la técnica se denominara de la piel caminante.

 

McIndoe tuvo además, que crear instrumental especial para poder hacer sus procedimientos, ya que con lo que se contaba en ese momento no era posible realizarlos.

 

Aunque la técnica ya está en desuso debido a la evolución de la medicina estética, la tecnología y los medios con los que contamos en la actualidad, el legado del Dr. Archibald McIndoe perdura hasta nuestros días.

 

Fuente: BBC

 

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