Pensar de pie es la mejor forma de hacerlo

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Nuevos estudios apuntan a que es mejor pensar mientras estamos de pie que cuando estamos sentados, lo cual refuerza la idea de que debemos caminar periódicamente cuando estamos trabajando.

Los expertos están de acuerdo en que la mayoría de nosotros deberíamos ser menos sedentarios y pasar menos tiempos sentados, especialmente quienes trabajamos en una oficina.

Los largos periodos de tiempo que pasamos sentados frente a la computadora se han relacionado con un incremento en el riesgo de padecer diabetes, enfermedades cardiacas y problemas digestivos, entre otros.

Existen en el mercado escritorios con caminadoras y escritorios para estar de pie que son cada vez más populares porque ofrecen un efecto positivo en la salud, pero tal vez no en el trabajo o por lo menos eso pensamos.

Es un hecho que la gente escribe mejor y más fácil cuando está sentada, pero no necesariamente piensa mejor.

Casi todos los estudios serios sobre sedentarismo han llegado a la conclusión de que si interrumpimos los periodos que pasamos sentados, producimos beneficios que se reflejan en el nivel de glucosa en la sangre y la presión arterial.

En un excelente trabajo publicado en el Journal of Science and Medicine in Sport, los investigadores de la Universidad Estatal de Arizona en Phoenix pidieron a nueve hombres y mujeres sedentarios que se presentaran en un espacio de oficinas de la universidad. Durante la primera visita los voluntarios se sentaron de forma continua por ocho horas (sin contar las interrupciones para ir al baño); durante esas horas usaron las computadoras y tuvieron conversaciones telefónicas como si fuera un día de trabajo normal.

Durante el experimento se realizaron mediciones computarizadas de varias habilidades de pensamiento como la memoria activa y la capacidad de tomar decisiones, dos veces al día.

Después, durante los otros tres días de trabajo simulado, los voluntarios interrumpieron su tiempo sentados al hacer distintas actividades como ponerse de pie, usar la caminadora a modo de escritorio o pedalear una bicicleta estacionaria modificada para usarse debajo de sus escritorios. Todo durante al menos 10 minutos cada hora.

El ejercicio era ligero, un ritmo de caminata de 1,6 kilómetros por hora o un esfuerzo similar al de pedalear para que los voluntarios pudieran escribir en sus teclados y conversar sin problema durante esos recesos.

Al terminar las rutinas de ejercicio o después de haber estado de pie, los voluntarios hacían pruebas cognitivas.

La idea central del estudio era saber si estar de pie o haciendo alguna actividad física leve podía disminuir la capacidad de concentrarse y pensar, tal como sucede con la habilidad de escribir con el teclado.

Contrario a lo que habían pensado, los investigadores encontraron que los periodos de ejercicio mejoraron sustancialmente las calificaciones obtenidas en las pruebas de procesos mentales que ayudan al buen desempeño laboral.

Inmediatamente después de pararse o moverse por diez minutos o más, los voluntarios tuvieron un mejor desempeño en todas las pruebas cognitivas en comparación con quedarse sentados todo el día. Los beneficios fueron mayores después de usar las bicicletas fijas instaladas debajo de los escritorios.

El autor del estudio —Gleen Gaesser, profesor de promoción deportiva y salud de la Universidad de Arizona— aseguró en la publicación que la agitación mental y física que sucede cuando las personas se levantan y caminan, pedalean o permanecen de pie, mejora la atención, la memoria y otras habilidades cognitivas.

También dejaron abierta la posibilidad de que la emoción por el estudio, el haber pedaleado por primera vez mientras trabajaban y las novedades a las que fueron sometidos tuvieran alguna influencia en los resultados, aunque sin comprobarlo.

Aunque aún falta hacer un estudio más completo y prolongado para saber si pedalear en el trabajo tiene un efecto igual de positivo a largo plazo, lo que sí es un hecho y una recomendación es que caminar o permanecer de pie cinco minutos cada hora de trabajo es muy bueno para la mente y la salud.

 

Referencia: NY Times

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