Los desinfectantes de manos, ¿qué tanto ayudan a disminuir las enfermedades?

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Ante el aumento del uso de gel desinfectante en miles de sitios públicos, sigue en el aire la pregunta de si esta práctica ha logrado disminuir la proliferación de enfermedades o por lo menos, disminuir el riesgo en quienes lo usan, de contraer una.

 

El uso de geles, aerosoles y toallitas que eliminan las bacterias se ha popularizado significativamente en los últimos 10 años, pero para desgracia de los fans de estos productos, bien a bien nadie sabe qué tan efectivos han sido debido a que no se ha realizado aún un estudio que defina si los desinfectantes han disminuido la proliferación de las enfermedades contagiosas como la gripe o la influenza.

Es un hecho comprobado que la buena higiene puede hacer la diferencia. Un estudio realizado en 2008 y publicado en The American Journal of Public Health concluyó, entre otras cosas, que lavarse las manos regularmente ayudaba a disminuir hasta el 31% las enfermedades gastrointestinales y hasta 21% las respiratorias.

La razón por la que una buena higiene en las manos es efectiva para combatir enfermedades infecciosas, es porque se rompe la cadena que permite a los patógenos pasar de persona a persona. El mismo efecto tienen los desinfectantes.

El transporte público, los supermercados y otros sitios públicos son puntos en donde es fácil contagiarse de una enfermedad infecciosa.

Supongamos que una persona tomó pollo o carne, que el jugo se derramó un poco en las manos y que esa persona siguió empujando su carrito. El siguiente cliente toma el mismo cochecito y sin darse cuenta patógenos como la salmonela o el E. coli ya están impregnados en sus manos.

En el transporte, alguien que fue al sanitario o tuvo monedas en las manos y no se las lavó después se agarra del tubo del camión; el siguiente usuario toma el mismo tubo a la misma altura impregnandose la mano con los gérmenes que traía el usuario anterior.

En los dos casos anteriores, si quienes tomaron los objetos contaminados pusieron sus manos en contacto con su nariz o boca, ya sea a través de un alimento u otro objeto, es posible que se contraiga alguna enfermedad. Es así como se transmiten muchas enfermedades comunes.

Si tienes la posibilidad de limpiar la agarradera del carrito y los tubos del transporte público con algún desinfectante antes de tomarlos hazlo, es buena idea, tanto como el lavarte las manos o usar gel inmediatamente después de usarlos y antes de tocar tu cara, nariz o boca.

Estas medidas son especialmente recomendables en tiempos de frío o de mucho calor, cuando las enfermedades respiratorias y gastrointestinales están más fuertes, sin embargo, es muy importante tener en cuenta que debemos controlarnos y evitar caer una germofobia, que nos impida tocar cualquier superficie que nos rodee.

Tenemos que ser conscientes de que todos los objetos que nos rodean están llenos de gérmenes en su mayoría neutrales o benéficos, y que no tenemos por qué estar limpiando todo lo que tocamos, pero sí tener medidas de higiene básicas como lavarse las manos antes y después de ir al baño, al llegar de la calle o después de haber tenido dinero en las manos.

Otras medidas que debes tomar en cuenta para evitar contagios por falta de higiene es lavar las frutas y verduras antes de comerlas, no consumir alimentos de origen animal crudos, no comer en puestos de comida; consumir agua desinfectada o hervida, y no saludar de beso o de mano en épocas del año en las que es más probable un contagio.

Recuerda que también es básico lavarte la cara por las noches antes de dormir y mantener la piel hidratada, de manera que la barrera natural protectora evite que los patógenos penetren la epidermis infectándola.

Ante cualquier síntoma, consulta a tu médico y jamás te automediques.

 

Fuente: NYT

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