Hiperhidrosis, qué es y cómo se trata

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Para la mayoría de la gente dar un abrazo o un apretón de manos es tan normal que ni siquiera repara en ello, sin embargo, para una parte de la población estas sencillas acciones son casi impensables debido a que sufren de sudoración excesiva y sufren por ello.

La hiperhidrosis se diagnostica en pacientes que sufren de sudoración excesiva en cualquier tipo de situación o clima, es decir, sin importar que haga frío o calor, estén o no nerviosos —aunque son circunstancias que lo pueden agravar—.

Muchas personas deben vivir por guantes, debido a que sus manos sudan tanto que deban mojado todo aquello que tocan; pero además tienen problemas en aeropuertos, bancos o hasta en accesos al trabajo o sus hogares debido a que la sudoración impide que los aparatos puedan identificar sus huellas.

La hiperhidrosis se da principalmente en las palmas de las manos, las plantas de los pies, las axilas, el rostro y el cuero cabelludo.

Esa sudoración excesiva traer consigo afecciones limitaciones que afectan la calidad de vida de las personas y les impiden hacer acciones cotidianas. En los pies, por ejemplo, el sudor provoca infecciones por hongos y hasta eczema.

Además, quienes sudan en exceso pasan por momentos emocionales complicados que pueden derivar en depresiones y aislamiento, ya que les da pena salir a la calle  y sobretodo, interactuar con otras personas.

Las personas que sudan más de lo normal no tienen más glándulas sudoríparas que los demás; lo que sucede es que el nervio simpático, que controla la sudoración, es hipersensible y causa una sobreproducción de sudor.

Existen dos tipos de hiperhidrosis: la primaria y la secundaria.

La primera es normalmente hereditaria y se puede experimentar desde la infancia, intensificándose en la adolescencia.

La secundaria es la que se asocia con otros desórdenes como sufrir de gota, alcoholismo crónico, hipertiroidismo, diabetes mellitus, mal de Parkinson, lesiones de la médula, tumores hipotalámicos y hasta la menopausia.

Por increíble que parezca, muchos de quienes tienen este problema no buscan atención médica pues ignoran que se trata de una condición y creen que se trata de algo normal.

El tipo de hiperhidrosis que más afecta emocionalmente a quienes la padecen es la que se refleja en las manos, ya que afecta más a nivel de interacción social.

El problema puede resultar tan embarazoso que hay quienes han dejado pasar oportunidades de negocios y laborales debido a que son incapaces de dar la mano a otra persona.

La mayoría de quienes padecen esta condición intentan llevar una vida social lo menos agitada posible, afectando no sólo su desarrollo profesional, sino también su vida amorosa y social.

Si padeces hiperhidrosis lo primero que debes saber es que se trata de una condición médica tratable, pero debes consultar a un dermatólogo para que indique lo que debes hacer y mejorar tu calidad de vida.

Los tratamientos primarios más comunes por económicos y eficientes son con productos antiperspirantes a base de aluminio —como Drysol™— que inhiben la sudoración por prolongados lapsos de tiempo, sin embargo, existen casos muy severos en donde es necesario encontrar otras soluciones.

Partiendo del hecho de que la hiperhidrosis no es curable, algunos tratamientos pueden reducir la hiperhidrosis.

Iontoforesis: se trata de una técnica que consiste en inyectar en la piel sustancias con una corriente eléctrica que pasa a través del agua desde un poco eléctrico, a la piel.  Se trata de una terapia efectiva, pero costosa, que lleva tiempo implementarla y que no es permanente.

Otra opción efectiva, pero costosa y dolorosa, así como de efecto temporal, es la aplicación de toxina botulínica que inhibe la inervación de la glándula sudorípara.

La última opción para quienes no han podido mejorar su condición con ningún tratamiento es la cirugía, pero para llegar a ese punto es importante haber probado otras alternativas.

Consulta a tu médico dermatólogo y pregúntale por Drysol™.

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